El término “globalización” comenzó ha emplearse para dar cuenta de los beneficios de la liberación y la regulación como formidables instrumentos de incremento económico a escala mundial. La difusión del fenómeno que se ha hecho llamar “pensamiento único y globalizado” está íntimamente ligado a la difusión del progreso tecnológico, al acceso de la información a través de los medios de comunicación de masas, cuyo máximo representante es, en estos momentos, Internet.
Para algunos no son simples tecnologías sino síntomas de una revolución más profunda, indicadores útiles de una avalancha cultural y mental, que nos llevará, en última instancia, a una remodelación colectiva de las verdades y valores básicos. Pero es esto tan así? Desde mi perspectiva, creo que si, ya que lo que realmente tenemos en juego es el nacimiento de una nueva sociedad, por una parte más global y presumiblemente más virtual pero, por otra parte, globalmente más inestable, cada vez más eficiente para los ricos e indiferentes a las necesidades de los pobres, excluidos de la eficiencia exigida por el mercado libre.
¿Se podría decir que estas nuevas "sociedades creadas" incrementaran las desigualdades económicas, culturales y sociales, o tenderan a reducirlas?, es una pregunta abierta, para que se reflexione entorno a las vicisitudes que podrían implicar tales sociedades.
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